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Que extraños somos agosto 4, 2004

Posted by Johan in trivial.
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El ser humano es algo de verdad rarísimo, ¿no cree Ud? Yo, al menos, debo confesar que miro a mi alrededor y me quedo absolutamente pasmado. Con esto no pretendo excluirme, obviamente soy un ser humano y, en consecuencia, debo parecerle rarísimo a todos los demás, menos a mi, claro está, por aquello de que me tengo cierto aprecio, me conozco de toda la vida, y he desarrollado unos niveles de complicidad y tolerancia conmigo mismo que hacen que me considere una persona normal, incluso sensata y a veces, hasta buena gente. De resto, los demás me parecen rarísimos.
Todo esto sale de que el otro día, huyendo de todo lo demás, fui a parar a un documental sobre Einstein, no como genio sino como esposo. No se por qué no se me había cruzado por la cabeza que existiera una señora Eintein, y que ésta considerara que su marido, si, hizo muchas cosas importantes, pero igual era un cretino egoísta como tantos esposos que hay por ahí. Mas allá de que el documental esté basado en hechos reales o no, la posibilidad de que la gente que rodeó a Einstein, lo que llaman su entorno efectivo, no sólo no se diera con una piedra en los dientes por tamaño privilegio, sino que no lo consideraran un privilegio en absoluto, es alucinante.
Como sucede cuando un tema nos llama la atención, miles de variantes comienzan a revolotear. Así llegó a mi memoria lo mal parado que dejan los chismes a Gaugin, por la relación que tuvo con Van Gogh, los horrores que hablan de Picasso padre o sobre Chaplin. Incluso reecordé una anécdota sobre Arturo Uslar Pietri.
No recuerdo donde lo leí, pero alguien aseguraba haber estado sentado en una conferencia del Sr. Uslar junto a quien resultó ser su esposa. Juraba que la Sra. Uslar se pasó toda la conferencia diciendo con cierto tono de fastidio, cosas como: “esta es la parte en la que nombra a los fenicios” o, “y ahora va a decir lo de Mesopotamia”. En fin, esta señora estaba hasta el ojo de los cuentos del esposo, igual que cualquier tia de uno harta de los chistes del marido.
Puede que sólo sean exageraciones, pero es muy posible que las parejas, los hijos e incluso padres de todos los genios de la humanidad vivieran en una de “el hombre fue a la Luna, pero al mercado no va ni muerto” o “Si, la niña canta como los dioses, pero el cuarto es un desastre”.
Ahora dígame si los seres humanos no somos una vaina rarísima, por no decir loca y miope. Claro que tenemos nuestro lado maravilloso todos, pero como nos cuesta darnos cuenta cuando lo tenemos cerca.

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